Quizá porque la Navidad sea un tiempo en el que solemos reunirnos con los familiares y amigos que hace tiempo que no vemos, sea también un tiempo en el que más recordamos a aquellos con quienes no podremos reunirnos ya porque se fueron.
El famoso anuncio de turrón con su cancioncilla “Vuelve, a casa vuelve, por Navidad” siempre me pareció cruel. Antes de que tuviese verdaderos motivos para pensarlo, me preguntaba ¿y qué les parecerá este anuncio a los que saben que habrá seres queridos que no pueden volver?… Me parecía fatal que no tuviesen en cuenta a esas personas.
Ahora, que pertenezco a ese colectivo de personas a los que les faltarán seres muy queridos en estas fechas, me gusta pensar que vuelven de algún modo a través de los recuerdos y la añoranza por sus ausencias. Recuerdos que te hacen sonreír y la añoranza que te llena el pecho del cariño que mantienes.
La ocasión de poder vivir esto así, me la porporcionó un magnífico artículo que Antonio Gala escribió en el El País Semanal la Navidad de 1995 -se titulaba ”Todas las Nocheviejas”-; leerlo me reconfortó muchísimo.
Cuando lo encuentre, lo compartiré contigo porque desde entonces, ellos están conmigo todas las Navidades y siempre.
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